Julio 8 de 2008, comienza mi año académico. Aunque llegué a Rio de janeiro hace 4 meses larguitos confieso que verdaderamente hoy comienza mi temporada de estudio.
Hoy compramos una mesa, ninguna otra fuerza más poderosa que mueva mi espíritu académico que tener un lugar tranquilo para estudiar. Estoy botando ideas al azar porque son tantas cosas que contar que tal vez no recuerde todo lo que me pasó mientras escapé de este rincón, claro está sin éxito aparente.
La verdad escribí una sola cosa, no recuerdo ni la fecha. Ahora solo voy a contar brevemente que llegué a Rio de Janeiro el 1° de Marzo y que 10 días después comencé a ver las materias de la maestría. Fureon casi los 4 meses seguidos de materias, algunas interesantes y otras aburridas, pero claramente la diferencia entre asistir a clases que uno eligió y la universidad, en que a uno le "tocaba" ver algunas materias, es toda.
En esos primeros 4 meses viví con doas amigos que bondadosamente me acogieron en la sala de su casa para que pudiera dormir mientras conseguía algo. No menciono estudiar, porque hacerlo en una sala diminuta con el televisor a todo volumen y siempre atento de todas las novelas de moda, no era de ninguna manera un ambiente adecuado para intentar escribir o pensar algo medianamente decente. Felízmente logré ver en esa mood 4 materias con examenes, exposiciones y todo lo demás. Por ahora solo sé que me fue bien en una, el resto es una incógnita. La verdá me asusta un poco inmunología, no quisiera repetirla ni a bala. Confío en que se logre, desde ya cruzo los dedos.
Casi cuatro meses después llegó "mi Chica" y nos toco vivir en la sala otras tres semanas. Tres semanas sufridas, en las que yo tenía clase y ella tenía que aventurarse por las calles de RJ intentando buscar un apartamento. Tres semanas después (esas mismas de la búsqueda desesperada) conseguimos el apartamento al que ambos le pusimos muchas ganas.
Hace una semana (el mismo día que lo arrendamos) nos vinimos con los corotos a comenzar de nuevo, cautivados por un femto-apartamento de hermosa vista y por la hermosa sensación de al fin, por primera vez y en casi tres años que llevamos juntos, estar solos.
En estos días pues ya compramos algunas cosas, otras nos las regalaron y estamos haciendo planes, cual administrador de empresas, de cuadrar la plata de tal forma que tal vez podamos el otro mes comprar una nevera. Hoy compramos la mesa y por primera vez en muchos meses pude sentarme tranquilo a preparar con una semana de anticipación una exposición que tengo en el Journal Club de los miércoles.
¿Que la playa? Supongo preguntarán algunos, pues he ido 2 veces. Por pendejo!!! Y que no se hable más del asunto.
Ya habrá mucha playa y mejores planes. Todo gracias a la mesa organiza mi vida y me permite alimentarme mejor (estoy casi seguro de que la absorción de nutrientes es deficiente cuando se estudia y se come mucho tiempo en el suelo). Además los discos de la espalda casi gritaron de felicidad cuando sintieron la sillita de oficina nueva.
¿Qué más puedo contar? No sé, solo sé que me cuelgo por hoy y seguiré dándole a la exposición. Toca aprovechar la mesa.
Hoy compramos una mesa, ninguna otra fuerza más poderosa que mueva mi espíritu académico que tener un lugar tranquilo para estudiar. Estoy botando ideas al azar porque son tantas cosas que contar que tal vez no recuerde todo lo que me pasó mientras escapé de este rincón, claro está sin éxito aparente.
La verdad escribí una sola cosa, no recuerdo ni la fecha. Ahora solo voy a contar brevemente que llegué a Rio de Janeiro el 1° de Marzo y que 10 días después comencé a ver las materias de la maestría. Fureon casi los 4 meses seguidos de materias, algunas interesantes y otras aburridas, pero claramente la diferencia entre asistir a clases que uno eligió y la universidad, en que a uno le "tocaba" ver algunas materias, es toda.
En esos primeros 4 meses viví con doas amigos que bondadosamente me acogieron en la sala de su casa para que pudiera dormir mientras conseguía algo. No menciono estudiar, porque hacerlo en una sala diminuta con el televisor a todo volumen y siempre atento de todas las novelas de moda, no era de ninguna manera un ambiente adecuado para intentar escribir o pensar algo medianamente decente. Felízmente logré ver en esa mood 4 materias con examenes, exposiciones y todo lo demás. Por ahora solo sé que me fue bien en una, el resto es una incógnita. La verdá me asusta un poco inmunología, no quisiera repetirla ni a bala. Confío en que se logre, desde ya cruzo los dedos.
Casi cuatro meses después llegó "mi Chica" y nos toco vivir en la sala otras tres semanas. Tres semanas sufridas, en las que yo tenía clase y ella tenía que aventurarse por las calles de RJ intentando buscar un apartamento. Tres semanas después (esas mismas de la búsqueda desesperada) conseguimos el apartamento al que ambos le pusimos muchas ganas.
Hace una semana (el mismo día que lo arrendamos) nos vinimos con los corotos a comenzar de nuevo, cautivados por un femto-apartamento de hermosa vista y por la hermosa sensación de al fin, por primera vez y en casi tres años que llevamos juntos, estar solos.
En estos días pues ya compramos algunas cosas, otras nos las regalaron y estamos haciendo planes, cual administrador de empresas, de cuadrar la plata de tal forma que tal vez podamos el otro mes comprar una nevera. Hoy compramos la mesa y por primera vez en muchos meses pude sentarme tranquilo a preparar con una semana de anticipación una exposición que tengo en el Journal Club de los miércoles.
¿Que la playa? Supongo preguntarán algunos, pues he ido 2 veces. Por pendejo!!! Y que no se hable más del asunto.
Ya habrá mucha playa y mejores planes. Todo gracias a la mesa organiza mi vida y me permite alimentarme mejor (estoy casi seguro de que la absorción de nutrientes es deficiente cuando se estudia y se come mucho tiempo en el suelo). Además los discos de la espalda casi gritaron de felicidad cuando sintieron la sillita de oficina nueva.
¿Qué más puedo contar? No sé, solo sé que me cuelgo por hoy y seguiré dándole a la exposición. Toca aprovechar la mesa.
