Es una cuestión de experiencias.
Mientras muchas personas que conozco intentan vivir el sueño americano o europeo, claramente relacionado con temas estudiantiles, me topo en este país tropical un gracioso personaje, oriundo de la tierra del mejor rock y un delicioso tipo de salsa, que contrasta totalmente con lo que “imaginario colectivo” de las personas de su país
Este divertido personaje gusta de bailar samba, de ropas apretadas camufladas, de camisas diminutas y chanclas de 3 plataformas de un material parecido al corcho – la verdad no quiero certificar su naturaleza –. Me encanta ver la diversidad cultural reflejada en la línea azul de sus ojos.
Con este personaje se contradicen nuestras historias de vida y diría mi novia, su ¿extraño? comportamiento se debe a un defecto de tropicalidad que aunque aveces neguemos es irrefutable, poseemos hasta en el último rincón de nuestras células.
No sé a ciencia cierta cómo tratar esta persona aveces bonachona, aveces con actitudes que delatan sus origenes, no sé que pensar de alguien que hizo estudios latinoamericanos y que no sabe lo que es una ducha eléctrica después de vivir en estas tierras hace 7 meses aproximadamente.
No entiendo el cómo puede tener dentro de su plan de vida llenarse de ropa “¿colorida y apretada?” para poder exhibir en su helado país.
La verdad hasta ahora que escribo corrigiendo muchas cosas que dije antes me doy cuenta que fui un poco injusto. Este personaje sabe 4 idiomas y como mencioné antes estudio nuestras regiones latinas, sale del común del gringo y casi resulta un halago que le guste la ropa “gala”. ¿Pero quien dijo qué tipo de ropa es gala o no?
Tal vez sus padres sufran un desmayo al ver , como esta misma persona dice, los pantalones que tanto ama y que no dejan nada a la imaginación -haciendo un sonido con la boca a manera de puap-. Pero en el fondo aunque no la entienda me genera cierto sentimiento de respeto, es una persona que por lo menos está intentando conocer otra realidad que al 99% de sus coterráneos desconoce y además... le anda gustando el jugo de fresa... Es que la lengua puede ser rápida y el estrés también.
Que viva la pluralidad

