Aunque mi naturaleza biológica y científica no lo acepten, en verdad yo soy un poco supersticioso. La verdad soy más de lo que desearía y pensándolo bien casi desde que tengo uso de razón lo he sido. A mi me parecía normal hacerme grandes apuestas con el destino, apuestas duras, de esas en las que uno le toca perder algo muy valioso para poder ganar algo casi del mismo valor.
Todo eso lo había olvidado hasta hace poco y hasta hace poco super que no iba a cambiar y que mi esencia supersticiosa no iba a cambiar, simplemente como los virus, mutaba a una muy alta tasa para disfrazarse de comportamientos cotidianos que parezcan un poco más científicos -- que va, tampoco es eso, de científico no tiene nada --.
Estando sentado uno de estos días, acá en Brasil, viendo uno de los partidos de la copa Suramericana entre Millonarios me hice una de esas apuestas que después me da miedito reconocer.
Esas frases fueron más o menos por la época en la que millonarios estaba en la mala y Jugando el segundo partido contra en Nacional, antes de Jugar con El Colo-Colo.Le dije al destino: Si Millos queda campeón de la Suramericana pues "ofrezco" no pasar a mi maestría acá en Brasil.
De repente, como por arte de magia - y no porque haya entrado el buen técnico Vanemerak- Millonarios comenzó a eliminar a cuanto equipo se le pasaba por el frente, llegando incluso a eliminar al São Paulo.
Temí en ese entonces por mi maestría, ahora ya me tranquilicé un poquito pues millonarios fue eliminado por el América de México.
Solo después de ese episodio me di cuenta de nuevo y después de mucho tiempo de que sigo siendo supersticioso, no tanto como antes, cuando me pasaba el día entero esquivando sombras de postes y caminando baldosas de par en par - o si las baldosas eran ajedrezadas pues solo caminaba en las blancas - y haciéndome miniapuestas a las que siempre les temía el resultado.

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